22 enero, 2018

Pesca Sostenible

La pesca y la piscicultura contribuyen a la seguridad alimentaria en tres formas principalmente.

Incrementan directamente el suministro de alimentos de las personas, proporcionando proteínas animales muy nutritivas e importantes micronutrientes. El pescado también resuelve el problema de falta de alimentos cuando hay escasez. Por último, la pesca y la acuicultura ofrecen empleo e ingresos que las personas utilizan para comprar otros alimentos.

En todo el mundo se consume algo más de 100 millones de toneladas de pescado al año, que proporcionan a 2.500 millones de personas por lo menos el 20 % de su ingesta promedio per-cápita de proteína animal.

Esta aportación es todavía más importante en los países en desarrollo, en especial en los pequeños estados insulares y en las regiones costeras, donde a menudo más del 50 % de la proteína animal que consume la población procede del pescado. En algunos de los países donde hay mayor inseguridad alimentaria -en muchas partes de Africa y Asia, por ejemplo-, la proteína del pescado es esencial y representa una gran parte del consumo de proteína animal, que ya de por sí es escaso.

Es también importante tener presente que cerca del 97 % de los pescadores se encuentran en los países en desarrollo, señala la FAO.